Una de las direcciones más
emblemáticas tomadas por el samba fue su fusión con el jazz en la década del
50', dando origen
a la Bossa Nova, música representativa de Brasil en el exterior. En
los inicios, el término se usó para designar una nueva manera de cantar y tocar
el samba y vino a ser una “reformulación estética” dentro del moderno samba
urbano carioca . Basándose en una instrumentación
simple y un elegante manejo de las disonancias, desarrolló un lenguaje propio
con un íntimo lirismo. El ritmo picado del samba adquiere en la bossa un tinte
melancólico, donde la guitarra es muchas veces el único instrumento acompañando
la voz del cantor.
Surgió a finales de los años 50 gracias a músicos como João Gilberto,
Tom Jobim,
Vinícius de Moraes y otros jóvenes cantores y
compositores de clase media de la zona sur de Río de
Janeiro. Con el pasar de los años, la bossa nova se convirtió en uno
de los movimientos más influyentes de la historia de la música popular brasileña
llegando a alcanzar proyección mundial. Algunos ejemplos fundamentales de Bossa
lo constituyen canciones como “Garota de Ipanema” y
"Chega de saudade", compuestas ambas por Vinícius de Moraes y Antonio
Carlos Jobim.